Letra y música de Pedro Ángel Almeida
Cuando aprieta el calor, apesta el río,
el agua baja de color gris rata,
la espuma se detiene entre las piedras,
se amontonan los plásticos y latas,
bajo el puente se acuestan vagabundos
y juegan a las cartas.
En horas bajas, el blues te sale solo;
no es preciso tirar más de la cuerda.
Notas azules, oscuras, trastornadas,
surgen de dentro, y el río se las lleva.
Se van por el desagüe
las horas y los días,
se van por el desagüe
las penas y alegrías.
La vida,
se va por el desagüe la vida,
se va por el desagüe el amor.
La vida corre arrastrada por el tiempo,
y no te empeñes en ir contra corriente;
ya Heráclito lo dijo hace milenios:
el agua nunca regresa hasta la fuente.
Bajo los arcos del puente de la vida
vemos pasar las miserias de los otros:
vicios privados, públicas virtudes,
(unas flotando, los otros por el fondo).
Hacia el poniente, nuestras miserias
van siempre hacia poniente;
hacia el poniente,
donde se esconde el sol y el río muere.
Hacia el poniente, nuestras miserias
van siempre hacia poniente;
échalas fuera,
que el agua se las lleve.
Se van por el desagüe
las horas y los días,
se van por el desagüe
las penas y alegrías.
La vida,
se va por el desagüe la vida,
se va por el desagüe el amor.
