Letra y música de Pedro Á. Almeida. (En el disco Especies silvestres, de Aldea Sonora)
Yo soy igual que la higuera, que no da flores,
y no me importa,
que doy los frutos tiernos de mis amores.
No soy especie vistosa de los jardines,
como las azucenas o los jazmines.
Y no me importa cantar por las aceras
con mi verdad desnuda como bandera.
Y no me importa, porque la hermosura
yo la llevo por dentro de esta envoltura.
Soy especie silvestre, descolorida,
pobre, rústica y seca, sola y perdida.
Yo soy igual que las peñas de las alturas,
estériles y ariscas, frías y duras.
Y no me importa ser como una roca,
mi corazón se abre a quien lo toca.
Mi vergüenza se esconde bajo este fado
que no aguanta la pena de estar callado.
Y no le oculto a nadie que necesito
pregonar mi tristeza a voz en grito.
Y no me importa, y no me importa.
Porque de entre las piedras de los canchales,
como un milagro brotan los manantiales.
Y no me importa, porque mi belleza
yo la guardo por dentro de esta corteza.
Y no me importa porque mi hermosura
yo la llevo por dentro de esta envoltura.
