Letra y música: Pedro Á. Almeida (En el disco El sitio donde nacen las canciones)
Esa Luna frescachona,
con su papada borbónica,
tiene cara de pepona
redonda, decimonónica.
Se da un garbeo de noche
tonteando entre algodones
como si fuera en el coche
del conde de Romanones.
Y al pasar cerca del río,
remirándose en su espejo,
como en un escalofrío
hace un mohín de conejo.
Ten cuidao, Luna, Luna,
con los guapos que pasean por Madrid.
No te cambies por ninguna;
ten cuidao, Luna, Luna,
no cometas un desliz.
Pobre Luna proletaria,
obrera de cara blanca.
No eres una propietaria
del barrio de Salamanca.
Vieja Luna de corrala,
vuelve a los Carabancheles,
que te vas a poner mala
por buscarte los gabrieles.
Ten cuidao con lo que dices
por los barrios principales,
no les des en las narices
a tos esos carcamales.
Venga, maja, sal de naja,
pilla el dos y enfila al barrio la Fortuna,
que Lorenzo no te vea,
que ya asoma la azotea
por la Alameda de Osuna.
