Letra: Pedro Á. Almeida. Música tradicional de Cuevas del Valle. En el disco Especies silvestres, de Aldea Sonora.
En algunas noches serenas de luna llena hay fiesta en los bosques. Es imposible establecer exactamente cuándo son y no hay síntomas visibles que las anuncien. Se percibe por algo especial que en estas ocasiones flota en el ambiente. Muchos hombres, mejor dicho, la mayoría de ellos nunca lo notan. Otros, en cambio, lo advierten enseguida. Es algo que no se puede enseñar. Es una cuestión de sensibilidad. Algunos la poseen de forma natural; otros no la tendrán nunca, y en esas faustas noches pasarán impasibles por los tenebrosos bosques sin sospechar siquiera lo que en ellos sucede.
(Dino Buzzati: “El secreto del bosque viejo”)
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Me contaron los viejos que algunas noches
suceden cosas como en los cuentos:
que los niños se duermen sin pesadillas
y los abuelos sueñan despiertos.
Que los amantes juegan y corren
y se persiguen entre los robles.
En las noches serenas de luna llena
pinos y enebros se desperezan,
que castaños y alisos alzan sus voces
y todo el bosque está de fiesta.
Bailan las hojas, cantan las ramas
y un viento dulce toca la flauta.
Una luz invisible flota en el aire
con mil colores indefinidos;
una música antigua hecha de acordes
que no se oyen con los oídos.
Bailan las hojas…
Solo el bosque decide cuándo se empieza;
él la convoca siempre a su antojo:
si una nube tropieza con la montaña
o si la Luna nos guiña un ojo,
corre el anuncio de boca en boca,
de rama en rama, de copa en copa.
Bailan las hojas, cantan las ramas
y un viento dulce toca la flauta.
Y los amantes juegan y corren
y se persiguen entre los robles.
¡Fiesta en el bosque!
