Letra y música: Pedro A. Almeida
(En el disco El sitio donde nacen las canciones)
Ella es la herida; yo, el cuchillo.
Ella la letra; yo, el papel.
Ella es el gato; yo, el ovillo.
Ella es la abeja; yo, la miel.
Ella es la flecha; yo, la diana.
Ella es la luz; yo soy el ojo.
Ella es el Sol; yo, la mañana.
Ella es la puerta; yo, el cerrojo.
Ella es el pueblo; yo, la casa.
Ella es el arma; yo, el armario.
Ella es el fuego; yo, la brasa.
Ella es la cruz y yo el calvario.
Ella es la reina; yo, su paje.
Ella es la guerra; yo, el soldado.
Ella es la tierra; yo, el paisaje.
Ella es la cuerda; yo, el ahorcado.
Yo soy un barco a la deriva;
ella es el mar en que naufrago.
Yo soy la sal de su saliva;
ella, el licor con que me embriago.
Ella es un cielo de tormenta
que agita el aire y se hace viento,
y yo el calor que la alimenta
sobre un desierto polvoriento.
Ella es guardiana de la cueva
donde yo encuentro mi riqueza;
yo soy el río que la lleva,
yo soy la piedra en que tropieza.
Ella es la letra inacabada
para quien busco melodía.
Ella es mi música extremada
que no ha brotado todavía.
Ella es el eco que resuena.
Ella es el tronco en que me apoyo.
Ella es el oro del arroyo
que duerme oculto entre la arena.
