Letra y música: Pedro Á. Almeida (En el disco El sitio donde nacen las canciones)
La verdad, yo no sé si envidiarte
o apiadarme de ti.
Prefiero una noche sin luna
a la luz de tus ojos.
Por pensar solo en ti
estoy perdiendo la cabeza.
Escribo canciones,
me escucho y me parezco un loco.
Sé que el sol sale igual para todos,
pero no para mí.
Yo soy como soy; soy muy simple,
no soy lo que tú sueñas.
El amor se sentó en una esquina
a esperar que llegases.
Tenía la historia en mis narices
y no me daba cuenta.
Yo habría vertido
mares de sangre por ti,
te habría cubierto de besos
y de diamantes.
Ahora, no me hables de amor,
no me hables de amor;
debías haberlo hecho antes.
La vida es tan bella, tan bella
como dura y cruel.
Fuera de mí,
todo flota en el vacío,
todas las noches
son la misma noche,
todos los ríos
son el mismo río.
Yo habría vertido
mares de sangre por ti,
te habría cubierto de besos
y de diamantes.
Ahora, no me hables de amor,
no me hables de amor;
debías haberlo hecho antes.
