Letra y música: Pedro Á. Almeida (En el disco El sitio donde nacen las canciones, de Pedro Almeida)
A la entrada de la aldea
había un árbol con mil ramas,
con mil años de existencia
y con mil frases grabadas:
iniciales, corazones
y flechas atravesadas
que dibujó en su corteza
la punta de una navaja.
Al abrigo de su tronco
se cruzaron mil miradas,
se estremecieron mil besos,
y se leyeron mil cartas,
se celebraban corroblas
y se cantaban tonadas
y echaban las despedidas
las rondas de madrugada;
sesteaban los abuelos
y soñaban las muchachas;
se cobijaban las aves
de la lluvia y las nevadas.
Era un árbol al que todos
abonaban con palabras,
injertaban con historias
y hasta regaban con lágrimas.
A la entrada de la aldea
han hecho una nueva plaza,
en la plaza una rotonda
y en la rotonda una estatua…
con un pedestal de mármol
y una placa dedicada
a aquel árbol que talaron
para adecentar la plaza.
